jueves, 28 de abril de 2011

Coca-Cola - II GUERRA MUNDIAL - I parte


Muy poca gente se ha detenido a considerar el gran papel que jugó la compañía Coca-Cola en la II Guerra Mundial. El mantenimiento de la moral del soldado americano en Europa era el objetivo prioritario para los mandos y el eslabón entre ellos fue Coca-Cola. Sé que es difícil comprender que un refresco asumiera un significado casi religioso para las tropas aliadas, pero intentaré que estas líneas no sean un panfleto propagandístico ya que no es esa nuestra intención.

Todas las citas están extractadas de cartas y comentarios que los soldados hacían llegar a sus familiares y amigos y son fiel reflejo del ánimo de quién eso escribía.

Son palabras que unían la cruel realidad de la guerra con la esperanza de un mundo en paz y libertad. Para muestra, un botón:

"...Hoy es un día especial. Todos recibimos en la compañía una botella de Coca-Cola. Esto puede no parecer demasiado importante, pero si hubieras visto a todos esos individuos que han estado más de veinte meses navegando apretar contra su pecho la botella, correr hacia su tienda de campaña... y quedarse mirándola... no sabían que hacer. Nadie había bebido su Coca-Cola todavía, porque después de que lo hicieran todo habría acabado, todo habría pasado..."

Soldado Dave Edwards, en una carta a su hermano. Italia, 1944.

Que poco se imaginaban los japoneses que, al bombardear la base de Pearl Harbor en 1942, indirectamente le estaban dando a Coca-Cola el impulso necesario para asegurarse su dominio comercial en el mundo. Al entrar los EE.UU. en guerra, Robert Woodruff, "El Jefe", el gran presidente de Coca-Cola, impartió la orden más patriótica, magnánima y comercial, por supuesto, que jamás hubiera hecho la compañía: "Procuraremos que todos los hombre de uniforme reciba una botella de Coca-Cola de 5c. dondequiera que esté y cualquiera que sea el coste para nuestra compañía".

Para concretar esa idea, Coca-Cola envió a sus hombres al frente de batalla. Su misión consistía en poner en marcha las plantas embotelladoras que abastecerían a la tropa. Entre los militares, estos hombres eran conocidos como los "Coroneles de Coca-Cola", ya que usaban ropa militar y tenían rango militar de acuerdo a su categoría dentro de la empresa. En las charreteras, los galones no llevaban el logo de Coca-Cola, pero no importaba... usaban unas siglas que los diferenciaban de los demás, y de que manera... T.O.(Technical Observer) era sinónimo de que nada les podía faltar... eran los hombres de Coca-Cola.

Durante la II Guerra Mundial, Coca-Cola desplazó a sus T.O. por todos los frentes de batalla. Desde Nueva Guinea al Mediterráneo, la compañía siguió a sus soldados a través de todos los continentes, excepto la Antártida, suministrándoles más de 10.000.000 de botellas e instalando 64 fábricas. Todos los gastos de montaje eran sufragados por el gobierno. Las experiencias de los 248 hombres que la compañía distribuyó por todo el mundo llegaron a ser legendarias y su labor contribuyó al gran auge de Coca-Cola en el mercado de postguerra. Los técnico que instalaban las fábricas tras las líneas de avanzada eran considerados tan imprescindibles como los mecánicos que reparaban los carros de combate o los aviones.

En 1941, un inspector de Sanidad del Ejército rogó a sus superiores que enviara un adecuado suministro de Coca-Cola para su destacamento, ya que consideraba la falta de la bebida como la mayor calamidad que sufría la tropa.

Pero no era solamente la tropa los que no podían pasar sin su Coke. Es conocida la adicción a la bebida de los generales Patton, Ike Eisenhower, McArthur, Bradley y Marshall.

He aqui algunas anécdotas con estos personajes:

- El General Patton, célebre entre sus hombres entre otras cosas por su gran consumo de bebida (Coca-Cola & Ron) dijo en una ocasión que "... una manera eficaz de acabar la guerra sería enviar a la Coca-Cola a primera línea... y así no tendríamos que luchar con esos bastardos..."

- El General McArthur autografió la primera botella producida en la planta de las Filipinas.

- El héroe de Battan, el General Wainwright, se fotografió en plena campaña con tres de los símbolos más americanos: un bate de béisbol, una hamburguesa y una Coca-Cola.

- El General Bradley tenía siempre en su despacho un cajón de su refresco favorito.

Pero el verdadero adicto a Coca-Cola era Ike Eisenhower, que además de llegar a ser presidente de su país, también fue presidente de una planta embotelladora de Coca-Cola.

"... Si alguien nos preguntara por que combatimos, creo que la mitad de nosotros contestarían: por el derecho de comprar Coca-Cola en paz."

Soldado Tim Dorsey, en carta dirigida a la compañía. Francia, Julio 1944.

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